Después de su muerte -simbólica- juró nunca
volver a repetirlo.
Pero temía que eso suceda de alguna u otra manera.
Pero temía que eso suceda de alguna u otra manera.
Que se repita.
Que el corazón le vuelva a doler.
Su cuerpo, mente y alma habían sido invadidos por un gigante titán al que le llaman miedo. Y dicen que de ahí es difícil salir. Dicen también que a quien el miedo apresa, muere.
Miedo a que vuelva a pasar. Miedo al dolor.
Y entonces ya no quería aventurar.
Su cuerpo, mente y alma habían sido invadidos por un gigante titán al que le llaman miedo. Y dicen que de ahí es difícil salir. Dicen también que a quien el miedo apresa, muere.
Miedo a que vuelva a pasar. Miedo al dolor.
Y entonces ya no quería aventurar.
Ni aventurarse.
Un día el sol quiso. También quiso el miedoso. Y volvió a nacer... Revivió.
(Las malas lenguas cuentan que fue un abrazo de energías y palabras brillantes quienes hicieron gran parte del trabajo resucitador)
Y ahora anda... Enseñando a no morir.
Un día el sol quiso. También quiso el miedoso. Y volvió a nacer... Revivió.
(Las malas lenguas cuentan que fue un abrazo de energías y palabras brillantes quienes hicieron gran parte del trabajo resucitador)
Y ahora anda... Enseñando a no morir.
Explicando cómo es de maldito el miedo que te enreda entre sus brazos y abrazándote no te deja salir...
Ni a explorar, ni a conocer, ni a descubrir, ni a jugar, ni a amar.
Anda por ahí, enseñando a esquivarlo,
Regalando abrazos enérgicos y palabras brillantes
para los muertos en vida en manos del miedo.
Y festejan ellos, han vuelto a vivir.
A aventurarse.
La verdad que me gusto mucho este post ya que yo tambien creo que soy una resurreccion de uno de mi familiar
ResponderEliminar