El viento criminal de las noches de julio
que los techos paternales repelen
Y contra el huérfano sin ceder arremete,
Se sirve de una impunidad similar
A la de esos ojos, que no dudan ni un segundo
Y se cuelan en mí y me van poseyendo
Como si fueran el viento de invierno
Y yo fuera el huérfano sin techo.
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